Blog

There’s no place for guns on campus/Las armas no pertenecen al campus

2016-07-31

Pterodáctilo has been part of the UT community for many years. In our various iterations, we have always strived to provide a space for different voices, languages and ideas, in an attempt to not only represent the diversity of graduate student work on campus, but to also enrich our environment through that work. As an independent publication, we pride ourselves in doing our part to maintain academic freedom at UT and to shed light on underrepresented stories and opinions.

 

For these reasons, the editorial board of Pterodáctilo finds it necessary to formally express our opposition to the “Campus Carry” law. The University of Texas, just like our site, should be a place where controversial ideas can be shared and rigorous debates can be held without the threat of physical intimidation. Allowing for firearms to be freely carried on campus, along with the normalization of gun culture that such a move represents, puts students, faculty, staff and visitors at an unnecessary level of risk. The university’s compliance with this law signals a significant breakdown of the dignity of the academic institution.

 

Though others have already made these points, they are important enough to merit reiteration. Campus Carry disproportionately affects people of color, the LGBTQ community and international members of our UT family. The horrible events of this summer, including today’s shootings in downtown Austin, have shown that senseless violence, racism, homophobia and xenophobia are still powerful and dangerous forces in this country. If we are to learn anything from these difficult times, it should be that more guns are not the answer. The refusal of government officials to make any progress on gun control reform is an example of how many politicians, both on the federal and local level, are putting political gamesmanship before the safety of their most vulnerable constituents.

 

Though we do not intend to speak for the Department of Spanish and Portuguese, the fact that most of our editors and contributors are associated with this department makes it our duty to speak for those graduate students, staff and faculty that are given the task of introducing difficult topics to undergraduate students. Due to the complex history that Latin America and and the Latin@ community have had in relation to this country, we must often challenge our students’ previously held notions of race, class, gender and nationalism. This is the task that we all signed up for, and the possibility of expanding one’s world view often outweighs the risks of sharing “unfriendly” ideas. This dynamic undeniably changes when there is a firearm involved. Not only does the presence of that weapon put everyone involved at risk for physical harm, it also makes it impossible for us to fulfil our missions as educators. In our case, guns not only represent a threat to free speech, but are also symbolically and physically tied to anguish and pain. For some of us, who grew up and lived in Latin America during its violent recent history, guns and bullets are a reminder of innumerable family losses, confusion and senselessness, and it is thus difficult to equate them with safety and freedom.
This statement comes directly from the editorial board of Pterodáctilo, and should not be seen as representing the opinions of any of our contributors or associated departments. We do hope that our words here will continue the discussion on the dangers of Campus Carry and bring to light once again the disproportional risk being put on certain members of our community.


 

Pterodáctilo hace parte de la comunidad de la Universidad de Texas desde hace muchos años. A través de nuestras participaciones, hemos intentado convertirnos en un espacio que integre diferentes voces, idiomas e ideas. Buscamos no solamente dar cuenta de cuán diverso es el trabajo de los estudiantes de posgrado del campus, sino también enriquecer nuestro entorno. Como publicación independiente, nos enorgullecemos de contribuir a mantener la libertad académica en UT y de hacer visibles historias y opiniones que no siempre son representadas.

 

Por estas razones, el comité editorial de Pterodáctilo encuentra necesario expresar formalmente nuestra oposición a la ley “Campus Carry”, o ley de porte de armas en campus universitarios. La Universidad de Texas, como nuestro sitio web, debería ser un lugar donde se puedan compartir ideas controversiales y tener debates rigurosos sin amenaza o intimidación física de ningún de ningún tipo. La ley que permite el porte libre de armas de fuego en el campus normaliza la cultura armamentista y pone en riesgo innecesario a estudiantes, profesores y personal administrativo de la universidad. Esta es una señal del quebrantamiento de la dignidad de esta institución académica.

 

Ya otros han expresado y expuesto estos mismos argumentos, pero son los suficientemente importantes como para reiterarlos. El porte de armas en el campus afecta desproporcionadamente a la población de color, la comunidad LGBTQ y la comunidad extranjera de nuestra familia de UT. Como lo hemos visto en los horribles hechos que hemos presenciado en este verano, y que hoy afectan directamente a la ciudad de Austin, la violencia sin sentido, el racismo, la homofobia y la xenofobia son aún fuerzas muy poderosas y peligrosas en este país. Si alguna lección debiéramos aprender de lo que ha sucedido recientemente es que más armas no son la solución. La negativa del gobierno a realizar progresos en la reforma de control de armas es un ejemplo de cómo muchos políticos, tanto en el nivel local y federal, ponen primero el juego político antes que la seguridad de sus electores más vulnerables.

 

A pesar de que no pretendemos hablar en nombre del Departamento de Español y Portugués, el hecho de que la mayoría de nuestros editores y colaboradores estén asociados a este departamento hace que debamos expresarnos por los estudiantes de posgrado, personal administrativo y profesores que cumplen la tarea de tratar temas difíciles a estudiantes de pregrado. Dada la compleja historia de las relaciones entre América Latina, la comunidad latina en Estados Unidos y este país, con frecuencia debemos retar a nuestros estudiantes a reconsiderar conceptos de raza, clase, género y nacionalismo que pudieran tener previamente. Nos hemos comprometido con esta tarea, y la posibilidad de expandir la visión de mundo a veces supera los riesgos de compartir ideas “controversiales”. Esta dinámica cambia indudablemente cuando hay un arma de fuego en la ecuación. La presencia de una pistola pone en riesgo físico a todo aquel que esté a su alrededor; también hace imposible que cumplamos a cabalidad nuestra misión como educadores. En nuestro caso, las armas no sólo representan una amenaza a la libre expresión, sino también están atadas simbólica y físicamente a la angustia y al dolor. Para algunos de nosotros, que crecimos en América Latina durante las décadas más violentas de su historia reciente, las armas y las balas son un recordatorio de innumerables pérdidas familiares, de la confusión y el sinsentido que produce su accionar a manos de civiles, y por ello es difícil asociarlas con la seguridad y la libertad.

 

Esta declaración es hecha directamente por el comité editorial de Pterodáctilo y no representa las opiniones de ninguno de nuestros colaboradores o los departamentos asociados. Esperamos, sin embargo, que nuestras palabras ayuden a continuar la discusión sobre los peligros del Campus Carry y den luces sobre el riesgo desproporcionado al que están expuestos algunos miembros de nuestra comunidad con esta decisión.