Colaboradora invitada: Dra. Ángeles Encinar, Realidades absurdas: Comentarios sobre la narrativa breve de Julia Otxoa

This article on Spanish micro-fiction is a guest contribution from Dr. Ángeles Encinar, a  professor of Spanish literature at the Madrid Campus of Saint Louis University. An English translation of the original Spanish follows. See also our  October 6, 2014 review of Dr. Encinar’s work.

Este artículo es una contribución de la Dra. Ángeles Encinar, colaboradora invitada de Pterodactilo. Ella es doctora en Literatura Hispánica en  Saint Louis University, campus Madrid. Le agradecemos mucho haya aceptado nuestra invitación. Hemos escrito una reseña sobre ella en el número del 6 de octubre, 2014. 

A día de hoy, la autora donostiarra Julia Otxoa es poseedora de una obra literaria que ha sido reconocida por el público lector y por la crítica. Comenzó su andadura en la poesía, y en el campo de la prosa se ha dedicado con exclusividad a la narrativa breve. Ha publicado los libros de relatos  Kískili-Káskala (1994), Un león en la cocina (1999), Variaciones sobre un cuadro de Paul Klee (2002), Un extraño envío (2006), Un lugar en el parque (2010) y, su última entrega, Escena de familia con fantasma (2013).

JULIA OTXOAEn toda la narrativa de Otxoa sobresale la presencia de un elemento onírico e irreal y a partir de él se hace hincapié en una temática muy variada: la violencia, la deshumanización,  el poder del lenguaje como medio de comunicación o, por el contrario, como vehículo que la imposibilita, la reflexión metaliteraria, la vida política, etc. Todos estos focos narrativos convergen en un tema fundamental: la reflexión sobre el mundo actual, caracterizado con frecuencia por la irracionalidad. Para expresar esta temática con  el vigor de sus ficciones se vale de unos procedimientos que domina a la perfección: el absurdo, la ironía y el humor. Este último recurso, el humor, nos permite subrayar otro de los rasgos más notables: el afán lúdico. La autora juega con el lector (y lo decimos en el sentido exclusivo de hacerlo partícipe) y hace que este sea y se sienta cómplice en el juego.

Su obra ha destacado de manera muy especial dentro del género del microrrelato. Es habitual encontrar su nombre en el índice de todas las antologías en lengua española dedicadas a la microficción. Los cincuenta cuentos y microrrelatos que componen Escena de familia con fantasma abundan en temas muy diversos que abarcan además del lenguaje, la corrupción política -tan frecuente hoy en día-, la obsesión nacionalista, el consumismo en boga, el arte experimental, los fanatismos, la violencia, la escritura y los nuevos caminos transitados por la investigación, por ejemplo. Y se enfocan siempre mediante los procedimientos narrativos ya señalados: el humor, la ironía y el absurdo que, en ocasiones, deriva hacia el paroxismo y lo grotesco. Recursos tan hábilmente manejados por la escritora que producen el distanciamiento necesario, la carcajada espontánea, para en un momento ulterior inducir a una profunda consideración.

No es casual que dos títulos como “Biblioteke” y “Lámpara suiza” inauguren la colección. Se pone en el punto de mira  algunos asuntos de absoluta vigencia. En primer lugar, el culto a la comida predominante en la sociedad actual (vasca, española y mundial). Esa cultura de lo gastronómico tan arraigada en el mundo contemporáneo que ha supuesto en cierta medida una transposición de valores: lo culinario ha suplantado a la afición lectora, los estantes de la biblioteca ocupados antaño por libros son hoy en día el tabernáculo de carnes y embutidos sugiere el relato. En segundo lugar, una clara alusión al proceso de depuración emprendido contra el lenguaje que, en su nueva situación de desvalimiento, tiene como resultado un vaciado de contenidos y termina provocando la incomunicación.

FrancotiradorLa política y su práctica acomodaticia y oportunista han sido fuente de inspiración de más de una de estas fabulaciones. Es interesante resaltar que el género del microrrelato, se amolda a la perfección a estas historias donde la concisión, la brevedad y la expresividad posibilitan una total significación. Así, “Paisaje para frac”, “Juramento” o “Francotirador” son miniaturas perfectas que desvelan el proceso de metamorfosis experimentado por los individuos, cuya condición proteica facilita su  rápida transformación de criminales a hombres de estado. Pero en ocasiones, se prefiere enfatizar la fácil aceptación de algunas conductas que acaban obteniendo la aquiescencia generalizada, bien sea la delación (“La confesión”) o la ejecución (“Balcones engalanados”); es decir, la imposición del terror como forma eficaz de salvaguardar el poder detentado ocupa el primer plano, pero enfocado desde el prisma de lo grotesco.

Imbuidos de ironía y  humor están los relatos que refieren el afán nacionalista y etnográfico tan presente en el devenir cotidiano de algunos países o comunidades autónomas. El paso de lo grandilocuente y emblemático a lo absurdo y caricaturesco se produce sin ninguna transición y pone de manifiesto la excentricidad e intransigencia de individuos, colectivos o gobiernos. Magníficos ejemplos son “Domingo en la plaza de los héroes”, donde la gigantesca enseña nacional actúa a modo de globo; “Catálogo Nacional”, en el que la proyección nacionalista parece desaparecer por el simple hecho de la exclusión de una parte de la flora y la fauna de un Catálogo Nacional de Especies Autóctonas;  y “Los váteres de la Catedral”, que desde el mismo título desvela su carácter iconoclasta y apunta a la explotación etnográfica de situaciones disparatadas.

El universo narrativo de Julia Otxoa conforma un conjunto de paisajes del mundo de hoy, identificables, pero también suficientemente alejados gracias a la estética surrealista y  del absurdo adoptada. La ironía y el humor aportan unas pinceladas chispeantes y atractivas, el cromatismo necesario, a las imágenes en las que se nos quiere sumergir: unos paisajes hilvanados, remedando uno de los título incluidos en su último libro, que engalanados no con lindezas sino con decorados grotescos permiten transparentar realidades, pero eso sí desde el espacio exuberante y enriquecedor de la invención  creadora.

Nota: la imagen al inicio de este artículo es una ilustración de la obra de Otxoa.

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The literary work of the Basque author Julia Otxoa has been recognized today by the reading public and by critics alike. Otxoa began her work with poetry; her prose has been exclusively dedicated to brief narratives. She has published the story collections Kískili-Káskala (1994), Un león en la cocina (1999), Variaciones sobre un cuadro de Paul Klee (2002), Un extraño envío (2006), Un lugar en el parque (2010)  and, her most recent work, Escena de familia con fantasma (2013).

All of Otxoa’s narratives are characterized by the presence of a dreamlike and unreal element, out of which are treated a wide variety of themes: violence; dehumanization; the power of language as a means of communication, or, on the other hand, as a vehicle the impedes communication; metaliterary reflections; political life; etc. All of these narrative focal points converge on one fundamental theme: to reflect on the modern world, which is frequently characterized by irrationality. To powerfully express this theme, her fictions take advantage of certain procedures that are controlled to the point of perfection: the absurd, irony, and humor. The latter recourse, humor, allows us to highlight another notable feature: Otxoa’s playful bent. The author plays with the reader (and we say this in the exclusive sense of making her a participant) and makes her be and feel like an accomplice in the game.

The work of Julia Otxoa has had a very special place in the genre of micro-fiction. Her name is frequently found in the indices of Spanish-language anthologies dedicated to micro-fiction. The fifty tales and micro-fictions that make up Escena de familia con fantasma (Scenes of a Family with a Ghost) abound with diverse themes including language, political corruption – so frequent today -, nationalist obsessions, the consumption of fashion, experimental art, fanaticism, violence, writing, and the new paths travelled through research. These themes are always produced through the narrative procedures already discussed: humor, irony, and the absurd, which, on occasion, leads to crises and to the grotesque. These procedures, manipulated with such skill by the author, produce a necessary distance, a spontaneous burst of laughter, that in one final moment induces a profound thought.

It is not random that titles like “Biblioteke” and “Lámpara suiza” inaugurate the collection. The stories focus on certain subjects that are of absolute relevance. In the first example, the cult of food predominates in society today (Basque, Spanish, and globally). Here the culture of gastronomy, so well-established in the contemporary world, has assumed in some ways a transposition of values: the story suggest that culinary tastes have supplanted the taste for reading, and that the library shelves that were once occupied by books are now dwellings for meats and cold cuts. In the second example, the story makes a clear allusion to the process of linguistic purging that, in its new position of helplessness, results in the emptying of meaning and in the end provokes a total lack of communication.

Politics and its accommodating and opportunistic practices has been the source of inspiration for more than one of these fables. It is interesting to highlight that the genre of the micro-fiction is perfectly molded into these stories, in which concision, brevity, and expressivity make possible a complete meaning. In this way, “Paisaje para frac”, “Juramento”, or “Francotirador” are perfect miniatures that develop the process of metamorphosis experienced by individuals, whose condition facilitates their rapid transformation from criminals to men of state. But on occasion, it is preferable to emphasize the casual acceptance of certain behaviors that manage to obtain general acquiescence, such as denunciation (“La confesion”), or execution (“Balcones engalanados”); in other words, the imposition of terror in an effective manner of safeguarding unlawful power is highlighted, but is seen from the prism of the grotesque.

Imbued with irony and humor, these tales refer to the nationalist and ethnographic zeal so present in the daily progression of certain countries or autonomous communities. The stories pass without an obvious transition from the grandeloquent or emblematic to the absurd and cartoonish, making manifest the eccentricity and intransigence of individuals, groups, or governments. Magnificent examples include “Domingo en la plaza de los héroes,” where the gigantic national flag acts as a kind of helium balloon; “Catálogo Nacional” in which the simple fact the exclusion of of one part of the flora and fauna in a National Catalogue of Indigenous Species makes the nationalist projection seems to disappear; and “Los vátares de la Catedral,” which in its very title reveals its iconoclastic character and highlights the ethnographic exploitation of ludicrous situations.

The narrative universe of Julia Otxoa is made up of landscapes that are recognizable today, but the surrealistic aesthetic and the adoption of the absurd provide a valuable distance. Irony and humor contribute brilliant and attractive touches, a necessary color, to create images into which we want to submerge: linked countrysides, to mimic one of the titles included in her most recent book, decorated not with pretty details but with grotesque decorations that make realities transparent, but do so from an exuberant space, enriched by creative invention.

Note: the image featured on this post is an illustration by Julia Otxoa.

Trad: Hannah Alpert-Abrams

 

 

 

 

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