El real quipucamayoc electrónico no hará más ofertas por tu vida
Miguel Gil Castro
Amé
el contacto de posguerra voluntaria.
Esperas hablarme con tu fantasma protegido,
aprenderás ocho historias,
tres enfermedades,
muchos poemas,
oscuras situaciones.
Tecnología ahora en contemplación.
¿Escribí más?
No.
Diseño los últimos “nosotros”:
yerbaluisa y manipulación,
obsesión,
costumbre,
magia.
Contigo,
Dios lejos.
¿Qué cuerpo proyecto
cuando cuento
historias y fotografías japonesas?
Mi historia,
ya evolución,
narrativa mundial,
vida.
La ruptura,
más distinción:
reino,
democracia.
Hoy, poema original:
Apoyemos desconocidos comunes,
sí, personas maravillosas.
Encuéntralos en Albuquerque
como en El Paso.
Abuelos
anunciando tímidamente
ataques sobre caminos de identidades,
también algunos poemas,
que de jóvenes
hemos de mantener publicados.
Ayudaremos contra otros padres,
cuando las epidemias cotidianas
son estructura energética temprana
¿qué cultura desafiamos?
Mi decisión:
Familia, perfecta morada.
Nosotros:
reino,
tradición,
rituales,
personas,
números,
poemas.
Grito: ¿Quién es?
Háblame,
caballo enunciado
en la cumbia negra.
¿Cómo despertar con unas personas color patria?
Amar Lima y el psíquico aguacero,
aplicar esa protección de manera constante.
Vecinos convocan guerras,
Vamos con extravagancia.
Sábado, setiembre 2008,
reconquista de un sótano,
plaza para amar
(jardín incluido)
avistamiento psicótico:
papel y pintura verde.
¿Cuál es el real poder ecológico?
Saber perder lo estético.
La generación invisible ofrece poco.
Cuida las fronteras independientes,
después encuentra tu lágrima.
Hoy llegó el regalo único,
también pasteles contenidos en pánico,
todos estímulos artísticos
creados a bordo.
Arde la brisa.
Todos queremos
beneficios económicos,
representación (y azúcar).
Además, la muerte del canon.
El real quipucamayoc electrónico
no hará más ofertas por tu vida,
diseña el mes de supremos regalos,
héroe serpenteante que piso.
Hablar, liberarme del poema.
Decir:
Terremotos, ninguno.
Participantes, psíquicos de Jirón de la Unión.
Tripulación cinematográfica, muchachas de una tradición peruana con historias saturadas.
Tecnología, un grito del yo.
Música, saludable para milagros desde estatus divertidos.
Suscriptor, un miedo moderno (invariable).
Hicimos muña en Japón.
Déjà vu.
Venga la extraña abeja
de abril.
Valor, sujeto suscriptor,
la comodidad trae estímulos
todos protectores.
Abuelo numismático,
¿por qué inspirar cinco transformaciones?,
¿cuándo prevenir la propuesta audiovisual?
Tirabuzón por la principal educación
de metal moneda.
¿Cuándo viajar, Providencia?
Ser petróleo,
panetón,
guayaberas,
veintitrés años de oscuridad
y ataque a los de mejor octubre.
Ayacucho, el reino de artes
que inspirando todas las historias verdaderas
serán un propósito más largo.
Tren a la huaca,
excelencia del jardín inolvidable
(mucha música).
Transformación, creación:
anís, azúcar.
Recibirás arte de características exclusivas
compartidas con leyendas.
Enunciación voluntaria
en caminos maestros
(los años sin norte).
Tanto oro en ti,
en nosotros ni virtud,
nada.
Alfarera, ¿cuánto hicimos del espacio alto
experiencia de Dios?
Evocación del día:
para vestir de tranquilidad
fomento los bajos recorridos,
democracia para haciendas,
goce integrado de tejido acogedor,
no recibir sugerencias
de la internacional ciudadela de San Miguel.
Explicaremos Lima,
fotográfica línea emocionante,
tan textil de arena.
La historia lleva repetidas intensiones
de contactar dos miembros.
Adquiere música o desafía
al clásico ensueño que descubra
una frente fina.
Mi alma Pokémon gobernará
sólo en el trabajo:
chaski a tiempo,
la hierba negra de islas vivas.
La energía de los Apus
dice que siempre puedes
vestir el territorio peruano
sin trenes
y con dinosaurios de colores,
viajar un largo espacio de diez años
y volar hasta despertar allá en el mayor teatro
de nuestra blanca tierra.
Ni dudes,
elige el precio del anís popular
recibirás mil estímulos reservados.
El viaje continuo
detrás de la lectura anunciada.
Satélite final de pañuelo alto,
historia para los países piedras,
muerte por único muelle abierto,
tren a casa,
túneles de setiembre,
crítica de mi arte,
siglos de montañas
hoy: hay que entregar el ensayo.
Muerte mía,
prodigio teatral,
shinkansen en Huancayo,
San Agustín en paracaídas,
corazón Chabuca Granda:
escuchas todas las inquisiciones
del paisaje,
diálogos que exploran la tierra
allí
para olvidar
un Monte Fuji
en 1981,
resurrección de los apóstoles,
mensajes en el agua
en la lluvia:
penúltimo testamento.
Reino en la forma del peón roto.
José María Arguedas,
espíritu de éste, mi útero vacío,
sol de la procesión en Chimbote,
pájaro dormido,
final de la posdata,
primera prosa,
árbol del segundo hogar,
un Inti Raymi imposible,
Padre
rupestre,
Padre
sonqollay:
Santos escriben recuerdos y son tus sombras,
promesa de mi siembra,
sonqollay.
Madre y abuela desnudas,
como palabras escritas en canciones
de Picaflor de los Andes,
Caronte huérfano para la poesía peruana,
el guerrero apocalíptico.
Ellas dicen:
una calle de Ocopilla
es sal y fuego secreto,
paz rota,
simetría líquida,
laguna y placenta
para las artes
de ambos viajes
¿retrato de Dios?
traducciones de ese amor temporal a la vida.
Perú,
abismo
y confesión:
un pesebre en mí.
Pobres mujeres hierba.
Laguna madre:
Un rostro delicado
es una puerta.
La mítica simetría
canción popular y puerta cruz
siempre están.
Posibilidad de tiernísimo instrumento,
encuéntralo, mujer eclipse:
un verano
para tus días
de silencio.
Descubre
el museo,
el reino más miserable.
Nombro puras honrosas alambradas.
Nunca rezo.
Vuelo bien lejos,
niña doctora.
Era indispensable.
Post data:
Tu canción
(cicatriz y puerta)
siempre abre el invierno.
Miguel Gil Castro (Lima, 1987) es poeta, escritor y antropólogo peruano. Su trabajo explora las intersecciones entre mito andino, memoria afectiva, ritualidad y crisis contemporánea, articulando investigación cultural con experimentación poética. Es autor de Cinco días en Huarochirí (Premio Copé de Bronce, 2022) y Parábola del pájaro amarillo (2024). Ha colaborado en proyectos de investigación sobre historia política y cultural del Perú y ha publicado en Rio Grande Review, La Colmena, Hueso Húmero y otras revistas. Su obra indaga la fragilidad humana, las espiritualidades andinas y las formas afectivas de comunidad.
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